Los Laboratorios Merck
han presentado, en una
reunión de la Sociedad
de Enfermedades
Contagiosas de América
celebrada en San
Francisco, los
resultados del primer
estudio en gran escala
de una vacuna contra el
cáncer de cuello de
útero,
el tercero más extendido
entre mujeres de todo el
mundo tras el de pulmón
y el de mama, y el más
letal en los países
pobres. Cada año hay
500.000 nuevos casos y
290.000 muertes debidas
al mismo.
Los papilomas son virus
de transmisión sexual,
extremadamente comunes y
casi imposibles de
evitar. Más de 30 tipos
provocan cáncer y otros
causan verrugas
genitales.
El estudio presentado ha
demostrado que
la vacuna, llamada
Gardasil®, producto de un
proceso de ingeniería
genética, bloquea la
infección
de los dos tipos de
virus de papiloma humano
más comunes, el VPH16 y
el VPH18.
En
conjunto, estos dos
virus, transmitidos
mediante relaciones
sexuales, ocasionan un
70% de los
casos de cáncer de
cuello del útero en el
mundo. La vacuna se ha
mostrado, a corto plazo,
eficaz en un 100% en el
objetivo de impedir el
carcinoma y las lesiones
que pudieran tornarse
cancerosas.
El estudio clínico se realizó entre el 2002 y el 2004 y en él
participaron
10.559 mujeres activas
sexualmente de entre 16
y 26 años, de 13 países,
que no estaban
infectadas con el VPH16
ni el VPH18.
La mitad de ellas
recibieron
dosis de vacuna durante
6 meses, y la otra
mitad, placebo. Entre
las mujeres que
recibieron la vacuna y
no estaban infectadas al
concluir el período de
seis meses de
vacunación, ninguna
contrajo cáncer cervical
ni lesiones
precancerosas durante
los dos años de exámenes
ulteriores. Entre las
que recibieron
inyecciones de placebo,
se presentaron, en
cambio, 21 casos de
infecciones. Un segundo
análisis demostró que
después de administrarse
una sola dosis, la
vacuna era efectiva en
un 97%. Ese análisis
halló que sólo una de
las 5.736 mujeres que
recibieron la vacuna
desarrolló cáncer
cervical o lesiones
precancerosas, en tanto
que 36 de las 5.766 que
recibieron placebos
desarrollaron la
enfermedad.
Parece ser que Gardasil®
también previene la
infección con los
papilomas
VPH6 y VPH11,
aunque aún faltan más
estudios en este campo.
También falta comprobar
si la vacuna provee
inmunidad para toda la
vida y la única forma de
saberlo es seguir
observando a las
participantes en el
estudio a largo plazo.
La compañía Merck
and Co.
ha anunciado su
intención de buscar la
aprobación de la Agencia
Federal del Medicamento
de EEUU antes de que
acabe el año. Si recibe
la luz verde, la vacuna
podría empezar a
comercializarse en el
2006. La vacunación con
Gardasil®
requerirá tres
inyecciones en un
periodo de seis meses.
Merck no ha dado
detalles sobre el coste
que tendrá la vacuna en
el mercado, pero se
estima que será elevado,
pues el proceso empleado
se ha mostrado también
costoso en otras
vacunas. Aunque
GlaxoSmithKline trabaja
en una vacuna similar
que también ha dado
resultados altamente
efectivos en las
pruebas, se estima que
la aprobación y
comercialización de
Cervarix tardará más que
la de Gardasil.
Algunos expertos han
alertado de un exceso de
triunfalismo. "Esto no
es una panacea", dijo a
The New York Times
Allan Hildesheim, del
Instituto Nacional del
Cáncer de EEUU, que
avisó de que las
mujeres, aunque sean
vacunadas, tendrán que
seguir sometiéndose a
pruebas periódicas
porque Gardasil®
no
previene todos los tipos
de cáncer cervicouterino.
[07
octubre 2005]
Jano On Line
[08
octubre 2005]
El Periódico