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LOS GINECÓLOGOS
SIGUEN SU PUGNA CON
LAS MUTUAS
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La Asociación de
Tocoginecólogos de
Cataluña lleva año y
medio luchando por su
cuenta para conseguir
que las compañías
aseguradoras cumplan el
compromiso sobre
honorarios que firmaron
en el año 2000.
El pasado viernes se han
cumplido seis meses
desde que los
tocoginecólogos dejaron
de atender a las
pacientes de Adeslas en
Barcelona, debido a su
guerra particular contra
las mutuas para
conseguir una mejora en
los honorarios
profesionales que
reciben.
"No pedimos ninguna
barbaridad, sino algo
tan fácil como que se
cumpla el convenio que
pactaron en su día el
Colegio de Médicos de
Barcelona (COMB) con la
patronal aseguradora
Uceac, que tampoco es
nada del otro mundo", ha
dicho Antonio Cabaleiro,
presidente de la
Asociación de
Tocoginecólogos de
Cataluña, impulsora de
la iniciativa (ver
DM del 30-XII-2004).
Actualmente, este grupo
de especialistas cobra
unos 16 euros por visita
y 240 por parto, y
quieren llegar a los 20
y 560, respectivamente,
"aún muy lejos de los 60
y 1.500 euros que pueden
costar estos servicios
en una consulta
privada", afirma
Cabaleiro.
Cansados de que la
sección correspondiente
del COMB acogiera muy
bien sus propuestas pero
"luego no hiciera
absolutamente nada", y
"hartos de sufrir los
incumplimientos de las
mutuas", en verano de
2003 la asociación, que
cuenta con unos 350
facultativos en sus
filas, decidió actuar
por su cuenta.
"Basamos nuestra
estrategia en no
negociar con la Uceac
sino directamente con
cada una de las
entidades aseguradoras",
ha explicado Alejandro
Blanco, abogado de la
Asociación.
Guerra abierta
Caser y Winterthur, tras
largas e infructuosas
negociaciones,
estuvieron un par de
meses sin disponer del
servicio de los
tocoginecológos hasta
que se alcanzó un
acuerdo sobre los
honorarios que éstos
pedían.
Cuando llegó la hora de
Adeslas, esta
aseguradora no aceptó el
compromiso y la Asamblea
de Ginecólogos tomó la
misma decisión de no
atender a ninguna
asegurada de esta
compañía. "Llevamos seis
meses en esta guerra.
Las mujeres que quieren
ser atendidas por su
profesional de confianza
deben abonar los
honorarios establecidos
por visita privada y
luego reclamar el
importe a la mutua".
La entidad de seguros
médicos, sin embargo, no
cede y prefiere ir
pagando estas visitas.
"Están pendientes de que
los médicos desertemos,
pero no nos rendiremos,
simplemente porque no
podemos seguir en esta
situación tan precaria",
ha asegurado Cabaleiro.
Los ginecólogos han
recordado que, por sus
características, dicha
especialidad acarrea
ciertos inconvenientes y
unos costes muy elevados
de instrumental y
personal, imposibles de
asumir con las
retribuciones que
actualmente ofrecen las
aseguradoras.
"Para hacer una medicina
de calidad se debe tener
un aparataje tecnológico
muy caro. Sin ir más
lejos, el material
desechable que se usa en
una visita puede
alcanzar los 12 euros.
Si cobramos sólo 16,
parece evidente que la
situación es totalmente
inviable".
Una revolución sanitaria
Según los ginecólogos,
la subida de tarifas que
piden supondría para
Adeslas un coste de 1'5
millones de euros al
año, una cifra que no
parece exagerada o
inasumible para ésta ni
ninguna compañía, pero
que se puede disparar si
todos los facultativos
de España y de todas las
especialidades piden la
revisión de los
honorarios. "El problema
es que las entidades
aseguradoras han
acostumbrado mal a los
usuarios ofreciendo una
sanidad muy buena a un
precio muy bajo", ha
afirmado Alejandro
Blanco. "Las
prestaciones que se
tienen aquí por 30 euros
al mes en otros países
cuestan 300, un precio
competitivo a cuenta de
los honorarios del
médico. Esta situación
no se puede mantener y
exigimos un cambio".
[10
enero 2005]
Diario Médico
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