EL USO CUIDADOSO DEL HUMOR FORTALECE LA RELACIÓN ENTRE MÉDICO Y PACIENTE

Patricia Matey

«Un corazón contento es la medicina óptima». Las referencias a los efectos beneficiosos en la salud de la alegría se remontan a la Antigüedad, como esta cita que aparece en el Antiguo Testamento. Hoy se sabe que la risa y el humor estimulan el aparato circulatorio, el respiratorio y el sistema nervioso simpático. Y cuando se comparte, fortalece la comunicación.

Por todos estos motivos, y porque actualmente la relación entre médico y paciente sufre  despersonalización y discontinuidad debido a factores burocráticos, económicos y sociodemográficos, investigadores como Jeffrey T. Berger, del Hospital Universitario Winthrop (EEUU), defienden que el talante alegre vuelva al interior de las consultas. Y lo hace, junto a su equipo, desde las páginas de un artículo que ha visto la luz en el último número del 'Archives of Internal Medicine'.

El estudio, en el que se analizan distintos trabajos sobre los beneficios y los riesgos del uso del humor en los encuentros entre los médicos y sus pacientes, defiende en sus conclusiones que el uso cuidadoso del humor puede humanizar y estrechar la relación entre los primeros y los segundos.

RIESGOS.

«Cuando hay alegría en este tipo de relación podemos lograr más de una función terapéutica. La risa mejora la salud y además eleva la satisfacción del enfermo respecto a su galeno, promueve la comunicación y la adherencia a los tratamientos», recuerdan los autores de la investigación.

Pero no todas las formas de humor son válidas. El inoportuno -usado a destiempo y con formas inadecuadas- y el que conlleva cinismo o falta de respeto pueden resultar perjudiciales. Igual de dañino es que la broma no se acompañe de otras actitudes. «El estilo paternalista puede ser apropiado en una situación de urgencia. Si, además, en un momento como éste el médico adopta un talante optimista y alegre, puede crear de forma rápida una conexión con el enfermo que se siente vulnerable y proporcionarle la sensación de apoyo. Pero el paciente de urgencia puede percibir la broma como despreciativa, si su galeno fracasa en el uso de otras técnicas igualmente necesarias, como, por ejemplo, escuchar u ofrecerle la mano», se apunta en el estudio.

La defensa del uso del optimismo y la broma en la atención al enfermo ha motivado varias iniciativas tanto al otro lado del Atlántico (donde Alison Crane fundó en 1988 la Asociación para el Humor Terapéutico), como en éste. Así, y dentro del campus de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid) -concretamente desde el interior del departamento de Enfermería y Fisioterapia- se están promoviendo varias iniciativas para potenciar el uso del humor en la práctica clínica. Una de las mayores entusiastas en este campo es Begoña Carbelo, profesora titulada del mencionado departamento y autora de varios trabajos.

EN ESPAÑA.

Según sus propias palabras, «el artículo del doctor Berger es un excelente trabajo de revisión, moderno e interesante. Los beneficios del humor en la salud y en la relación con los enfermos se conocen pero hacen falta más trabajos sobre el tema para que adquieran credibilidad científica». Por este motivo, esta especialista ha propiciado la realización de un proyecto coordinado entre distintas universidades, conocido como 'Humor Aula', que tiene como uno de sus objetivos promover investigaciones sobre este tema. Ya existen, además, unas pautas generales de aplicación de la práctica del humor que los profesionales pueden ejercitar para fomentar cierto optimismo en sus pacientes y que se incluyen en las etapas iniciales de la relación, según detalla Carbelo en un estudio publicado en 'Atención Primaria'.

Entre ellas destaca, por ejemplo, la necesidad de «establecer una relación sana, alegre y empática con el paciente, adoptar actitudes positivas en la información al enfermo y resolver sus dudas, apuntalar cualquier aspecto positivo por pequeño que parezca, animarle a realizar actividades que resulten agradables y practicar la alegría para reforzarla y ayudarle a identificar el aspecto de la enfermedad que más le preocupa».

[1 mayo 2004]
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